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viernes, 23 de octubre de 2015

Las fases de la Luna

Las fases de la Luna

El sol ilumina todos los planetas, satélites, cometas (enciende o crea sus cabelleras con el viento solar) y demás cuerpos menores del sistema, ellos reflejan parte de esa luz como si fueran espejos colgados en el cielo.

La luz reflejada por estos objetos emprende a su vez viaje en todas direcciones y, a veces, si es lo suficiente intensa, nosotros podemos verla a simple vista. Tal el caso de la Luna que, por estar tan cerca, es común que su cara se vea incluso de día: por las tardes cuando muestra sus fases creciente o llena, por las mañanas cuando menguante (Nota: desde cielos puros, en Mendoza o en San Juan, o en Catamarca, en noches sin luna, es posible ver el brillo del polvo que inunda el sistema solar, es un raro espectáculo, se le llama Luz Zodiacal).

De modo que vemos la Luna porque ella refleja la luz del sol, siempre y cuando se halle situada en un punto de su órbita que permita percibirlo. Durante la fase Nueva refleja luz hacia el sol, luego, luna es invisible para nosotros.




¿Cuánta luz o, qué áreas iluminadas podemos llegar a ver de ese reflejo que envía la Luna?
Esto depende del lugar en el lugar en que esté ella situada en cada momento.
Cuando la Luna se encuentra en una línea con el sol y la Tierra puede pasar dos cosas:

a-                           Luna sita entre la Tierra y el Sol: se le llama Novilunio o Luna Nueva, por lo común pasa imperceptible (salvo cuando eclipsa al sol, en que vemos lo oscuro de su noche, es decir, su sombra);

b-                           Tierra sita entre el Sol y la Luna: en estos casos decimos plenilunio o Luna Llena, se ve su cara totalmente iluminada (salvo cuando la Tierra eclipsa a la luna, en que gradual la vemos desaparecer en la sombra de la tierra, hasta que se produce la Luna Roja y vuelve a ser visible, iluminada entonces por todos los atardeceres y amaneceres del planeta, es decir, teñida de rojo).


Cuando la posición de la luna y la tierra con respecto al sol no es una recta destacan las cuadraturas, llamadas cuartos. En estos casos la luna se sitúa a 90° de una línea imaginaria Tierra-Sol. Entonces, solo vemos el cuarto de su esfera iluminada, su media cara visible, de modo que decimos cuarto:

c-                           Cuarto creciente si sus fases marchan de luna nueva hacia luna llena,



d-                          Cuarto menguante si por el contrario marcha de fase llena al novilunio.

Hay otras fases de diversos grados de brillo y área iluminada visible desde la Tierra. Son estas las fases, crecientes y menguantes o gibosas, que median entre fase nueva y cuarto creciente; entre cuarto creciente y llena; entre llena y cuarto menguante; y entre cuarto menguante y nueva, en que comienza un nuevo ciclo de fases.



La Luna gira alrededor de la Tierra del mismo modo que nosotros lo hacemos, es decir, de oeste a este. (Nota: Esto es natural… cuando luna se formó, como condensación del polvo y guijarros expulsados después del impacto de un planeta pretérito con la antigua Tierra, es natural que esa materia mantuviera el momento de giro que ya poseía, previo al impacto).

La Luna avanza unos 12° por día desde el oeste hacia el este.

La Luna se mueve a nuestro alrededor con el sentido de las agujas de un reloj.

Esto se comprueba de muchos modos, en especial cuando luna oculta estrellas o planetas: siempre las tapa con su borde este. Si quiere comprobarse el hecho, y no ocultase esa jornada la luna estrellas visibles, puede hacerse una lectura de la separación angular entre el satélite y alguna estrella brillante cercana, al comienzo de la observación, y corroborar al cabo de una hora o al fin de la noche cuánto ha variado esta magnitud.

Recuerda que los ángulos en el espacio pueden medirse con los dedos proyectados contra el cielo en el límite del brazo estirado. Por citar ejemplo: un dedo equivale a 2° de cielo, un puño a 10°, la mano abierta a 20° de cielo.



Suponemos al cielo visible con forma de semiesfera y le llamamos  bóveda celeste, la cual está circunscrita por  el círculo del horizonte que abarca la vista -comprende 360° y se le lama acimut-. Partiendo de un punto del acimut elegido, se mide a continuación en altura, esta se gradúa de 0 a  90°, desde el horizonte al cenit.



Modelar Luna y sus fases:

Un Modelo que muestre las fases lunares, conforme avanza la lunación o ciclo de fases, debiera de señalar sin equívoco la posición del Sol, elegida previo al montaje.

En función de esta dirección, supuesta y arbitraria, se ubicará Tierra en el centro del móvil. Puede destacarse el área iluminada y en sombras (el día y la noche). Ahora bien, si el modelo cuenta con una linterna o farol que haga las veces de sol (esto sería lo mejor), puede colocarse solo una esfera que haga de luna, y esta puede ser girada gradual en torno a la Tierra. Desde cierto ángulo podrá verse, en una habitación a oscuras –o en penumbras-, qué porcentaje del día lunar pude ver el observador, supuesto sobre Tierra. A esta gradualidad le llamamos fases (supongo que la mejor traducción de fase es aspecto).

En este modelo, sito un alumno detrás de Tierra y mirando al sol, Luna debe girar sobre sí a medida que avance sobre la órbita en derredor de nosotros, manteniendo siempre una misma cara mirando al planeta (la causa de esto es fácil de entender, puedo escribir otro texto al respecto).

Además, Luna debe girar alrededor de Tierra en un sentido que, para Argentina, parta de Chile y le encamine al Atlántico.


Por último y no menos importante: El sur celeste y geográfico -el polo sur-, debería estar arriba en este modelo. Esta es la verdad observable y los niños deben aprenderla. Piense que nosotros vemos la Cruz del sur en lo alto, y que ésta señala al polo sur, sito a 4 largos del palo mayor de cruz; es decir, el PS está siempre en lo alto del cielo (para nosotros), siempre arriba y no abajo como muestran los globos y mapas de los colegios y libros, fabricados erróneos a propósito, para crear en nosotros un sentido de sumisión al norte.

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