Qué es proyecto sagitario?

Cursos de Iniciación a la astronomía.

Didáctica astronómica. Talleres de Ciencia.

Charlas, cursos, campamentos, observaciones grupales.

martes, 16 de enero de 2018

Nova en Mosca

Nova en Mosca
Descubierta por Rob Kaufman desde Australia
PNV J11261220-6531086
 https://www.aavso.org/pnv-j11261220-6531086-nova-7-mag-musca-discovered-rob-kaufman


La Nova es la estrella brillante del centro de la imagen.
RA 11 h 26´ 15´´ Dec -65° 31´
Telescopio LX90 203mm a 6.3

Cámara DSI I

Campo visual para ubicar la Nova: tender recta imaginaria de Lambda Mus a Hip 55597; Nova cercana a la estrella señalada abajo:

domingo, 24 de diciembre de 2017

La Navidad y Reyes

            La Navidad y Reyes



La noche buena y la víspera de reyes son para mí una galería soleada por la mañana, un patio lleno de plantas, un ventanal inmenso y una estufa llena de regalos. 

Los recuerdos de la infancia me hablan de momentos felices, vividos con hermanas y primas, con tíos y tías que, después supe, tal vez no tuvieran tanto de qué reír. 

Los días previos a los festejos la pasaba en la pileta o trepado a las plantas: un tilo, unos plátanos, una enredadera y una parra ahíta de racimos. Pero en mar del tiempo hay algo qué me sorprende:

Nadie nunca me habló de las Tres Marías.

Por supuesto, veía las estrellas y su figura, que para esta fecha dominan alto en el noreste, el cinturón de Orión, pero yo les llamaba los Tres Reyes Magos…



Ignoro porqué mi padre jamás me dijo, Sergio, mirá las tres marías. El, decía, 

Mirá, Sergio, cuando los tres Magos estén sobre la casa, llegará el día de Reyes y bajarán a dejarte sus regalos. 

De modo que en cada navidad esperaba los presentes con ansiedad: los del niño Jesús, en esta noche, y los de Reyes, muy próximos.



Cuando empecé a divulgar astronomía, me topé con gente qué, cuando les ofrecía mirar el cinturón de Orión, me decía, 

Ah, sí, las tres marías, y yo contestaba, No, no…, los tres reyes magos… pero nadie entendía… 

El lenguaje no es algo en sí mismo. La lengua es algo que se comparte. Es como el calor… Ahora sé que en Centroamérica también les llaman así.

De modo que Melchor, Gaspar y Baltazar, los Reyes de oriente que llegaron al pesebre guiados por la estrella de Belén. Cuánta astronomía hay en las leyendas y mitologías del hombre. 



Melchor es Alnitak, la primera estrella desde el este; Gaspar es Alnilam; y el negro Baltazar es Mintaka, la estrella del oeste del cinto. Tres estrellas azules predominan allí, aunque dos de ellas sean estrellas múltiples. Mintaka es una doble en telescopios de 100mm o más, así como Alnitak, aunque Mintaka es una cuádruple y Alnitak, triple. Decir que esas estrellas son azules es decir que son muy calientes en superficie, y que son gigantes. De las tres estrellas, más allá de su belleza, sepamos que Mintaka casi toca el ecuador celeste, de modo que alza y duerme por los puntos cardinales este y oeste. De modo que, mal que le pese a todo agnóstico, Mintaka en verdad es una estrella que guía los hombres.



Ese es mi recuerdo de esas luces nocturnas, un recuerdo feliz, un recuerdo unido a risas, al parpadeo de las luciérnagas y al perfume de las buenasnoches que mi abuela cuidaba tanto como a sus hijas.

Es duro crecer, sin embargo. La belleza con que supieron pintarnos el mundo se descascara: los adultos tenemos angustias y los niños no reciben alegrías por igual… 

Con todo, a mis cincuenta y cinco años, cada vez que veo trepar a Orión reconozco a los Reyes Magos y sueño con los inminentes regalos recibidos.



Feliz navidad.

sábado, 23 de diciembre de 2017

El Observador Astronómico 2

El Observador Astronómico 2

Movimiento aparente del cielo, Bóveda celeste, Zoodíaco.

Observar un cielo estrellado es un lujo de estos tiempos; por ignorancia de la sociedad* quedan pocas zonas libres de contaminación lumínica en Argentina. Desde áreas desérticas de Mendoza he visto a simple vista estrellas tocar el horizonte. Sin la molestia de las luces, la intensidad de la Vía Láctea deja ver las constelaciones andinas, creadas por los pueblos originarios, allí donde el polvo cósmico oscurece el brillo de lo mucho que hay detrás: el núcleo de nuestra Galaxia. Los americanos idearon figuras basadas en las manchas oscuras, generadas por la presencia de nebulosas de absorción: un Guanaco o Llama. Impresiona verlo, sus largas patas, el cuello, la cabeza perfecta enmarcada en la Cruz del Sur o Choike. Más allá de estas magnificencias latentes, referiré estrellas y objetos que podemos observar desde nuestras localidades.

La hora de la aurora.

La aurora es un momento mágico que anuncia el sol inminente. Si cada amanecer estuviéramos atentos al horizonte, pronto comprobaríamos que la aurora retrasa con respecto a las estrellas visibles. En efecto, el sol transita el fondo de estrellas fijas de oeste a este y retrocede contra el cielo nocturno. Es decir, la bóveda celeste adelanta al sol. La razón de esto es sutil: la Tierra avanza sobre su órbita, cada día adelantamos en el camino y esto causa la impresión de que fuera el sol el que retrocede. Este retroceso cumple un ciclo cuando el astro ocupa un sitio idéntico sobre el cielo. A este ciclo lo llamamos año y desde antiguo se asocia su figura a la de un círculo1.

El Zoodíaco.

Para ubicar con presteza al sol en su paso por el cielo, los babilonios inventaron el Zoodíaco: las doce casas que habita nuestra estrella en el transcurso del año: 
Aries, Tauro, Gemini, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.

Veamos a qué me refiero con ayuda del programa stellarium:



En la imagen anterior falta menos de una hora para que amanezca: vemos el fulgor del sol oculto bajo el horizonte local del observador. A pocos grados sobre este, prevalece el brillo de Antares, la estrella alfa del Escorpión. De modo que el sol transita Sagitario (acaba de abandonar Ofiuco, el signo trece, obviado por los astrólogos). Si avanzamos una semana pero mantenemos la hora de la observación, vemos que el sol ha retrocedido en apariencia con respecto al fondo de estrellas fijas:



En efecto, Antares se halla mucho más alta sobre el horizonte, lo cual significa que el sol ha retrocedido con respecto a la bóveda celeste. Veamos en la simulación qué sucede al cabo de un mes:



Un mes y el sol ha retrocedido tanto que -a una misma hora- ya no se ve su fulgor; estamos en enero y amanecerá mucho más tarde. El sol ha abandonado incluso Sagitario y transita Capricornio:



De modo que el cielo avanza con respecto al sol; es decir, el sol retrocede con respecto al fondo de estrellas fijas2. ¿Cuál es la magnitud de ese movimiento?

Veamos: concebimos al año como un ciclo o círculo, y mensuramos estas figuras como barridas por un ángulo interno de 360°. Luego, el año se cumple en 365 días y fracción3

Esto es:

360° / 365,24 días =  0,98°/día

¡El cielo cambia casi un grado por día! Al cabo de una semana, suma siete días de variación; al cabo de un mes, ¡30°!

Ahora podemos prever qué astros serán observables en cada estación. Por ejemplo, si el sol transita Sagitario, podremos observar a antojo Tauro, Gemini, Cáncer, Virgo, es decir, constelaciones que distan aproximadamente 180° de Sagitario.

Apliquemos lo dicho en un juego muy sencillo:


Calendángulo, juego para el cumpleaños.

Calendángulo es un juego ideado para tomar conciencia de la traslación terrestre a lo largo de la órbita en torno al sol. Asimismo, hace uso de los conceptos ángulo, triángulo, equinoccios y solsticios, y otros a elección del docente, como trazado de áreas, fracciones o historia.

El juego: 

Dibujar en el piso o en el pizarrón una elipse amplia; dibujar el sol en el centro; trazar un cuadrante para identificar los puntos solsticiales y equinocciales; situar una Tierra en, por ejemplo, el solsticio de verano en el hemisferio sur.

Una vez que el gráfico esté completo se explicará en detalle el solsticio, y en particular que -el de verano- en el hemisferio sur sucede aproximadamente el 21 de diciembre, se anotará esta fecha detrás del hito astronómico.

Hacer notar lo trivial o anecdótico de haber fijado como comienzo del año occidental al 1° de enero, fecha que nada tiene que ver con hitos astronómicos. Se marcará esta fecha sobre el cuadrante.

A partir de aquí, cada jugador marcará su fecha de nacimiento, sobre el trazo de la órbita terrestre, con ayuda de un transportador; mediante cálculos aproximados se respetará el ángulo que abarque el trayecto recorrido por la Tierra para ser fiel en la representación.

Como plus deben agregarse las constelaciones zodiacales, de modo que se tome conciencia de la posición aparente del sol en cada onomástico, y de las constelaciones visibles durante esas noches.



*Puede iluminarse un área sin contaminar el cielo, es menester que las luminarias no apunten más alto que un plano de irradiación paralelo al piso, el uso de deflectores aprovecha al máximo la luz emitida hacia la zona que nos interesa.

1Las órbitas son elipses y no círculos, esto se sabe hace milenios. Sin embargo, varias culturas adoptaron el círculo por razones místicas, en contra de la evidencia.

2Las estrellas no están fijas. En el universo no hay nada que esté quieto, el Cosmos es movimiento. Para el lapso de una vida humana, sin embargo, el andar propio de las estrellas es apenas perceptible por medio de cámaras y espectrómetros montados sobre telescopios.


3La geometría inventada con base en 360° es hija de la observación astronómica. En el origen de nuestra sociedad supimos que el sol totaliza un ciclo en 365,24 días. Saber esto es cosa de niños, basta un palo clavado en el piso y la observación minuciosa de sus sombras para comprobarlo. De modo que los astrónomos primeros diseñaron una geometría afín a esos eventos. Al acotar el círculo en 360 solo se ha adaptado la realidad a márgenes útiles para una calculatoria fraccionaria. El 360 es divisible por 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9, 10, 12, 15, etc. etc. mientras que el 365,24 solo es divisible por Dios…

viernes, 22 de diciembre de 2017

El observador astronómico

El observador astronómico


El cielo tiene mucho para decirnos y mucho para mostrar. Quien conoce las estrellas sabe en qué época del año se halla, qué estación transcurre, qué sitio sobre la Tierra ocupa y qué hora de la noche o del día invierte en admirar esos objetos, tan bellos.

Objetos celestes que las leyes de la física han puesto allí, circunstancialmente en ese lugar y en ese tiempo, el de ellos, que solo a través de la distancia llega a ser el nuestro.

Porque mirar el cielo es mirar el pasado.

Cuando sientes el sol sobre tu piel, recibes fotones emitidos ocho minutos atrás; si miras Alfa Centauro, ves una luz que ha viajado cuatro años para alcanzarnos, y, si miras la galaxia del Sombrero, con su doble panza, difusa de estrellas, ves una luz emitida hace diez millones de años, cuando no había homínidos sobre la Tierra.

Esta es solo una arista de la magia que nos rodea cuando damos en observar el cielo. Hay otras, desde la simple belleza hasta la compleja razón que justifica un color, una fase, un brillo minúsculo opacado por la distancia o el polvo que en la oscura noche nos rodea.

El hombre y la mujer observaron el cielo como se ve a un hijo crecer, a un abuelo andar. Pero hoy las luces de las ciudades nos ocultan las estrellas, ya no es común que sepamos el nombre, siquiera de las más brillantes, no es común que reconozcamos las constelaciones, que distingamos un planeta de una estrella, y, si acontece un eclipse, ay, lo miramos por la pantalla del tele.

Este escrito quiere sacudirte y sacarte a la noche, a ver las estrellas aunque tengas que moverte, ir lejos de tu ciudad, bien vale la pena. Me refiero a observar la noche pero también a observar el día con otros ojos. La Luna es perfectamente visible durante las horas de luz, tanto en las tardecitas con su fase creciente como en las mañanas, en el menguante. Y el sol… al sol no es posible mirarlo en forma directa, salvo en los ocasos, enrojecido, mermado por nuestra atmósfera, pero podemos hacer astronomía si prestamos atención al largo de las sombras, al ángulo que estas forman con el piso que andamos.

Ese ángulo también nos habla. Si es pequeño, pues el sol está bajo, es invierno; si es amplio y el astro nos quema la cabeza, verano. Amo los días intermedios, los cercanos a los equinoccios de setiembre y de marzo, cuando da gusto tenderse al sol en la tarde…



Para comenzar el camino del Observador astronómico basta con los ojos. Con esos dos prodigios hicimos astronomía durante unos veinte mil años.


Sí. Las cuevas de Lascaux tienen pintados en sus techos un almanaque fabuloso: siete toros, siete constelaciones nórdicas: el septentrión, un calendario, un modo preciso de saber cuánto falta para las nieves, cuánto para las pariciones. Esos hombres y mujeres interpretaron nuestro cielo. Un parpadeo más y Aristarco estimó las distancias relativas a la Luna y al Sol; Hiparco, la precesión de los equinoccios; Eratóstenes el tamaño del mundo. Poco después, Tycho determinó la posición de los astros con la precisión suficiente para que Kepler dedujera las leyes del movimiento planetario. Todo esto supimos con los ojos. Vaya, si es mucho.


martes, 19 de diciembre de 2017

Los Cardinales geográficos. Traza de la meridiana.

Los Cardinales geográficos. 

Traza de la meridiana.

Temas involucrados: Ciencias de la Tierra, Geografía, Astronomía, Historia, Geometría.

Justificación de la práctica:

La traza de la meridiana es una actividad científica simple, accesible a cualquier nivel, que empodera al alumno de conocimientos milenarios diluidos en la vida común citadina. El trazo correcto de los cardinales fue suplantado por el falso concepto de cardinal magnético, el cual solo es aproximativo y no exacto, como se comprueba en los cursos de navegación o para pilotos de aviones, donde se provee a los aspirantes de tablas para su corrección.

Para orientarnos, hoy tenemos rutas, carteles o sistemas de posicionamiento global, pero en el pasado la determinación de los cardinales fue crucial para desplazarnos sobre la sabana, en los desiertos o en los mares. Por medio de la meridiana, traza inequívoca que nos ubica geográfica y astronómicamente en el espacio, los conceptos cardinales, horizonte, latitud y longitud, hora civil y hora solar, cobran carnadura.


Desarrollo:

Estamos acostumbrados a ubicar los cardinales a partir del sitio por “donde sale el sol”.

Pero el sol no sale dos días consecutivos por un mismo punto, sobre el horizonte.

Debido a la inclinación del eje terrestre con respecto al plano de la órbita*, el punto por donde asciende el sol varía con cada jornada. 

Si observamos el horizonte Este, esto es lo que veremos el día del solsticio de diciembre:

 Prestemos atención al cardinal E señalado y a la posición del sol que emerge sobre el horizonte local:


La jornada del equinoccio de otoño, sin embargo, veremos al sol sobre el E:

Mientras que en la jornada previa al solsticio de invierno local, la salida del sol se habrá desplazado hacia el norte del cardinal E:

Y, al retomar su camino, el día del equinoccio de primavera austral:

Como se comprueba por observación, no amanece dos días seguidos por un mismo punto del horizonte**. Luego, la determinación de los cardinales no podrá basarse en ello, salvo que se conozca las fechas equinocciales, únicos días en que el astro aparece sobre el Este.

La solución:

El método que permite identificar cardinales geográficos sin error es la traza de la meridiana.
La meridiana es la línea imaginaria que señala el medio día solar y proyecta sobre el piso la dirección Norte-Sur geográficos***.

Traza de la meridiana.

La meridiana se logra al identificar la sombra más corta proyectada por un gnomon durante un día cualquiera del año (esto será válido para latitudes menores a las circumpolares; un buen ejercicio: experimentar con las alturas aparentes del sol sobre latitudes extremas).

Toda sombra se proyecta en función del paso aparente del sol. Pero el paso aparente del sol depende del giro de la Tierra sobre su eje. De modo que el paso de las sombras es función del giro terrestre sobre su eje, y de la inclinación de este eje con respecto al plano de la órbita en derredor del Sol.

Relojes de sol, gnómones.

Las sombras de la mañana, inclinadas sobre el oeste, se acortarán hasta un determinado punto y luego crecerán inclinadas hacia el este, pues el sol habrá pasado de su punto meridiano, es decir, del medio día: el sol habrá dejado de trepar y comenzará a declinar hacia el oeste.

Nos interesa la sombra meridiana, la sombra más corta del día. Esa sombra, en el hemisferio sur, apunta directo hacia el sur geográfico. La meridiana se traza desde la base del gnomon hasta el punto límite de la sombra más corta del día.

Un gnomon es un palo, una piedra o una cartulina doblada, de modo tal que proyecte sombras sobre una base llamada cuadrante. El gnomon se erige sobre el cuadrante y sobre él proyecta sombras que son función del paso aparente del sol. El gnomon más simple es un palo clavado en el piso, o el mismo mástil de la bandera que proyecta sus sombras en el patio del cole****.


Una vez que se ha dado con la meridiana, es decir con la sombra más corta del día, se ha hallado la dirección norte sur geográfica proyectada sobre el piso, para ese observador.




Si se modela el proceso con una esfera de telgopor, iluminada por el mismo sol o por una linterna, con un alfiler clavado sobre ella a modo de gnomon, se verá cómo la sombra mínima coincide con la proyección del eje terrestre, cuyo trazado imaginario corre por supuesto de polo a polo.

Una vez trazada la meridiana sobre el piso -o sobre el cuadrante del reloj de sol- estamos en condición de ubicar el resto de cardinales. El Este estará a 90° hacia el levante, y el Oeste a 90° hacia el poniente.


Notas.
*La inclinación del eje terrestre genera el paso aparente de sol sobre el horizonte; a este trazo imaginario del sol sobre el cielo diurno se le llama oblicuidad de la eclíptica.



**Los días solsticiales el sol aparece por el mismo cardinal en apariencia: el significado de solsticio es sol quieto.

***El norte geográfico terrestre difiere del norte magnético. Por tradición se toman ambos como iguales pero no lo son. La diferencia puede alcanzar los 7 grados y varía según longitud y latitud terrestre. Por el contrario, los cardinales geográficos son los mismos para cualquier sitio sobre el cual se los mida, pues dependen de la posición del eje terrestre y no de fluidos metálicos en movimiento.


****Sobre latitudes tropicales, habrá días en que un gnomon no proyectará sombra, o que la sombra apunte hacia el Norte en el hemisferio sur. Durante el solsticio de diciembre un gnomon vertical no proyectará sombra sito a 23,5° S, y la proyección de esta sombra será en sentido Sur Norte sobre gnómones sitos en latitudes menores a los 23,5° S. Ver, por ejemplo: Santa Catalina, Jujuy, Argentina sita sobre los 21,98° de latitud sur.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Nota sobre la realidad actual Argentina: El gobierno de Cambiemos recorta el presupuesto para la Ciencia

Nota sobre la realidad actual Argentina: El gobierno de Cambiemos recorta el presupuesto para la Ciencia


La ciencia tiene su propia agenda para oponer al ajuste
La Universidad Nacional de Quilmes fue sede de dos jornadas de un encuentro federal de ciencias y universidades.

Por Pablo Esteban

Las dos jornadas de ciencias y universidades fueron escenario para muchas presencias. 
Por Pablo Esteban
Bajo la consigna “No son reformas, es ajuste”, se realizaron en el ágora de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) las actividades previstas para el II Encuentro Nacional de Ciencia y Universidad. Tras extensas jornadas de fin de semana, los científicos lanzaron el “Frente Federal Ciencia y Universidad” que articula las propuestas de 16 organizaciones de distintos puntos del país. A pesar de los matices, el propósito es coordinar esfuerzos, jerarquizar ideas y apuntar hacia un horizonte que ubica al fortalecimiento de la ciencia y la tecnología como un factor central para la conquista de un viejo anhelo: la soberanía. El objetivo subyacente es reflexionar en un contexto adverso acerca de las políticas del Cambiemos, signadas por una avanzada neoliberal de ajustes, retrocesos, flexibilización y represión.

Durante sábado y domingo se realizaron múltiples mesas de debate, paneles y talleres protagonizados por directivos universitarios como Jorge Calzoni (rector de la Universidad Nacional de Avellaneda), Alejandro Villar y Alfredo Alfonso (rector y vicerrector de la UNQui), Graciela Morgade (decana de Filosofía y Letras, UBA) y Carolina Mera (decana de Sociales, UBA). También dijeron presente los científicos Rolando González-José, Juan Emilio Sala, Sabina Frederic, Juan Pablo Paz, Eduardo Dvorkin y Alejandro Grimson, así como otros referentes de la política como el diputado Roberto Salvarezza, Dora Barrancos (Directora de Conicet), Héctor Recalde (FPV) y Mario Lozano (Director ejecutivo del Consejo Interuniversitario Nacional).

El calor no fue un obstáculo para una cita que contó con la presencia de agrupaciones provenientes de Buenos Aires pero también de Salta, Rosario, Santa Fe, Puerto Madryn, Tucumán, Córdoba, Mendoza, La Plata y Bariloche. Casi al unísono, sus exponentes subrayaron la importancia de tomar la palabra e incrementar su participación en el debate público en un escenario difuso como el actual. Sucede que a diez años de la creación del MinCyT, Lino Barañao opta por repetir fórmulas gastadas –como la necesidad de “pasteurizar la ciencia”– en un afán refundacional que nunca parece culminar y amenaza con prolongarse de manera indefinida. Desde aquí, pese a no cumplir las metas lanzadas en el Plan Argentina 2020 (la semana pasada) la cartera redobló la apuesta con el Plan Argentina Innovadora 2030. Como si un nuevo objetivo renovara los aires y barriera debajo de la alfombra las metas incumplidas.

En este marco, científicos y universitarios lanzaron el Frente Federal con una agenda propia independiente de partidos políticos y gremios. “Pensamos en un modelo multisectorial capaz de integrar en el debate a todos los espacios comprometidos. Los investigadores debemos discutir nuestra agenda política y en esta línea estamos convencidos de que en 2018 la clave pasará por las universidades”, señala Paula Lenguita, investigadora del Conicet y una de las principales impulsoras del espacio. Para Calzoni, la crítica debe ceder frente a la construcción de propuestas capaces de modificar la realidad: “Estos encuentros son fundamentales para pensar acciones. No nos podemos quedar en la crítica, debemos agruparnos para ensayar nuevas ideas, por ello es que el vínculo entre las universidades y la ciencia y la tecnología es clave”.

En octubre de 2015 comenzaron a advertirse experiencias aisladas de científicos y universitarios movilizados por las mismas preocupaciones. Al año siguiente, la toma del MinCyT operó como una fuerte apuesta política y sirvió como punto de partida para que el movimiento se federalizara y adquiriera organicidad. En 2017, con más convencimiento que recursos, la propuesta de la conformación definitiva adquirió forma durante un encuentro en Tucumán. “Con el gobierno kirchnerista el apoyo que recibieron la ciencia y las universidades fue indudable. A partir de 2015, los científicos observamos la necesidad de presentar ante la sociedad una voz colectiva para defender un modelo de desarrollo basado en el conocimiento”, destaca Morgade.

Frente al cortoplacismo, la financierización de la economía y el desinterés por la soberanía que transpira el gobierno de Cambiemos, hombres y mujeres de la academia proponen un debate abierto y capaz de incorporar a representantes de todo el arco político. “Es cierto que el gobierno nos obliga a un lugar de resistencia, sin embargo, nosotros buscamos dar un salto cualitativo hacia la construcción de iniciativas propias. Los científicos nos hemos constituido en un actor político”, indica Lenguita. Sucede que durante mucho tiempo se alimentó un imaginario que etiquetaba a los científicos como sujetos que solo contaban con saberes técnicos y que eran incapaces de ocupar espacios de poder. En efecto, se les reservaba el rol de “buenos consejeros”, mientras que los políticos se constituían como los verdaderos protagonistas de los procesos de toma de decisiones. Sin embargo, los investigadores se han organizado y fomentan escenarios de discusión para poder pensar la realidad más allá de los laboratorios y las aulas. “Hay un fuerte compromiso de los científicos con la política. Creo que estamos ante una nueva oportunidad, el marco nos obliga a estar juntos. Necesitamos una agenda parlamentaria”, plantea Calzoni.

Una de las características más importantes del Frente es su carácter federal. Este rasgo también constituye una novedad, sobre todo en una nación con tendencias históricamente centralistas, que concentra su peso en las grandes ciudades. Así lo entiende Villar: “Nos parece central cultivar una mirada federal de la ciencia ante la fuerte concentración de investigadores en Buenos Aires”. En esta línea, “necesitamos el desarrollo de todas las provincias y debemos constituir una perspectiva regional para abordar los procesos de cambio que afrontamos”, subraya la representante tucumana del Frente, la investigadora Alejandra Korstanje. Por ello, reunirse en un espacio heterogéneo permite agrupar la enorme diversidad de necesidades y aspiraciones que cultivan las diferentes regiones en Argentina. “Construimos una mirada capaz de incorporar las distintas voces de los representantes que plantean sus ideas de acuerdo a los conflictos que enfrentan en cada punto del territorio”, afirma Morgade.

No son reformas, es ajuste
En la actualidad, las universidades y el sistema científico participan de un contexto de crisis institucional y serias restricciones presupuestarias. “Para el actual gobierno la ciencia y la universidad no tienen ningún sentido. Ello es común a todos los regímenes conservadores que desconfían del conocimiento. Le temen a la apuesta reflexiva del científico, ya que la ciencia incomoda al poder”, afirma Dora Barrancos, Directora por el área de Ciencias Sociales del Conicet. Y completa: “Aunque se alardee sobre el aumento del presupuesto, es mucho menor en términos comparativos ya que la tasa de inflación muerde la realidad del sector de manera severa. El Conicet seguirá agravando su estado en los próximos años, y para 2018 no habrá recursos para su funcionamiento interno”.

Detrás de las políticas vinculadas a la ciencia y a la universidad, yace la antigua disputa por los modelos país. Básicamente, la disyuntiva se teje entre una opción que opta por importar conocimientos y continuar relegados a un segundo plano en la trama económica internacional, o bien en una alternativa (como la propuesta por el kirchnerismo) que implica un fuerte apoyo estatal y la valorización de la ciencia y la tecnología como engranaje fundamental en el sistema productivo de la nación. En este sentido lo destaca Villar cuando afirma que “sin ciencia no hay nación, ya que un desarrollo inclusivo necesita del aporte del conocimiento. Debemos descartar esa visión que define a la ciencia y a la educación como un gasto”. Salvarezza comparte este punto de vista y plantea: “Este modelo que impulsa el macrismo nos conduce a ser un país periférico, y lo que necesitamos es una nación inclusiva que sea capaz de promover sus propias tecnologías e innovaciones con impacto social. Queremos una sociedad basada en el conocimiento para el beneficio de todos los ciudadanos”.

El quiebre se ha producido en 2015. No solo cambió de inquilino el Sillón de Rivadavia sino que también se detuvieron los proyectos a largo plazo que expandían sus raíces hacia un futuro que apuntaba a un desarrollo inclusivo. “Se ha producido un punto de inflexión, pasamos de tener un estado que contribuía al fomento de las potencialidades de ese conocimiento hacia uno que impulsa la fuga de cerebros”, apunta Alfonso. Y luego concluye: “Estamos ante la presencia de un gobierno coherente en todos sus planos. Está conformado por grandes empresarios y propietarios que tienen una concepción muy vinculada a la lógica financiera y al endeudamiento externo. Por supuesto, en un escenario de represiones y de crisis institucional, el aporte de la ciencia y las universidades no les resulta significativo”.