Qué es proyecto sagitario?

Cursos de Iniciación a la astronomía.

Didáctica astronómica. Talleres de Ciencia.

Charlas, cursos, campamentos, observaciones grupales.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El Presidente Argentino desmerece la Educación Pública Argentina.

El Presidente Argentino desmerece la Educación Pública Argentina.

Resulta increíble, o solo creíble en el marco de la llamada realidad fantástica, típica de los americanos del Sud.

Nuestro Señor Presidente, en su jerga acostumbrada -burda, simplona, propia de personas sin formación ni lecturas- se ha pronunciado muy claro sobre el valor que él y su cohorte les otorgan a la Educación Pública Argentina. 

Su frase:

" Hay inequidad entre los que pueden ir a la escuela privada....... -espacio silencioso, vacío intelectual, premonición de su insulto por venir-.... y los que deben caer en la escuela pública".

La escuela pública Argentina es un símbolo en el mundo. Mal que les pese al actual Gobierno. 

Nuestro sistema educativo, libre, laico, gratuito, da cobijo a gentes de todo el continente. 

Nuestras Universidades reciben a los hijos del país pero también a los de toda América, e incluso el mundo. 

A nadie le cobramos por acercar cultura y medios de superación, de inclusión, de dignidad colectiva. 

Nuestros gobernantes anteriores se han distinguido por brindar incluso documentación gratuita a inmigrantes de toda la región. 

Nuestras facultades han dado a la Humanidad cinco premios Nobel, pero, mucho más que eso, forman a miles de jóvenes año a año, sin matrículas, sin credos, sin nombres o apellidos que influyan en lo previo.

En todo ámbito científico destaca el egresado y la egresada de la escuela pública: astrónomos y astrónomas, físicos y físicas, médicas, arquitectos, filósofos, en cualquier campo de las ciencias o el saber en general hay un egresado de las facultades públicas ocupando un sitial, marcando un camino, tirando líneas de investigación o desarrollo que otros, dentro de años, harán prosperar aún.

Pero el Señor Presidente piensa que es iniquidad que algunos tengan que caer en la escuela pública... Él, que no puede leer de corrido, que equivoca las conjugaciones, que desconoce los reclamos de los sindicatos docentes, que miente sobre las jubilaciones mínimas, que posee más de 10 cuentas off shore, es decir, cuentas creadas y mantenidas para evasión y licuación de divisas generadas en nuestro vapuleado país.

En esta realidad educamos hoy los maestros, los docentes Argentinos. Los que estudiamos en la escuela pública, los que enviamos a nuestros hijos y nietos a la escuela pública, los que estamos profunda y honestamente orgullosos de haberlo hecho, de hacerlo, porque vergüenza es lo otro: vergüenza es sectorizarse, aislarse, permitir que credos ajenos, que pensamientos de clase, sean los eduquen a nuestros niños, aún indefensos ante la mentira y la evasión mental.


domingo, 5 de marzo de 2017

Los días de la semana y la ignorancia de los filósofos

Los días de la semana y la ignorancia de los filósofos

Hace unos días entré a una de mis librerías proveedoras,

Hola, Sergio, me dijo el dueño, y agregó

Llegó algo que puede interesarle…

-desde que mi cabello es blanco cada vez más gente me trata de usted; como a Bioy, me espanta que lo hagan las mujeres… ¡y las mujeres jóvenes!

El comerciante puso en mis manos Cosmos, de Michel Onfray. Ya había visto este título en la sección Astronomía de librerías Cúspide o El Ateneo, verdaderos dislates del ramo.

Sucede que el Cosmos de Onfray es un libro de filosofía epicúrea que muy poco tiene que ver con la ciencia o con su genial homónimo, escrito por Carl Sagan.

Había visto el libro mal ubicado y al hacerlo había sonreído con tristeza porque la cultura de occidente muestra su derrumbe en episodios como este: catalogan los libros por su título y no por su contenido. No me extrañaría ver un día de estos El Juguete Rabioso en los escaparates de jugueterías Popeye, aunque también podría verla al costo en las veterinarias, ahora que lo pienso.
Lo malo de sumar años es que con el tiempo no solo me acostumbro a la idiotez sino que, inane, dejo que me contamine. De modo que compré el Cosmos de Onfray y me di a su lectura.

Onfray es un rompepelotas. Un gran escritor. Un fortísimo pensador y feroz crítico de la sociedad en que vivimos. De Platón para acá, según él, todo está mal en el mundo. Me recuerda a Nietzsche, por supuesto, y él mismo se declara su seguidor, negador, superador. En el farrago de su prosa –muy buena, personal, como cabe a toda escritura de valor- menciona conocimientos astronómicos de la antigüedad. En el capítulo Permanencia del sol invicto, después de denunciar a una conocida religión como un remedo de paganos adoradores del sol, dice

“…el nombre de los días de la semana es el de los planetas…” 

Lo cual es cierto, si recordamos que Luna y Sol eran planetas para los babilonios, y sigue: 

“…ordenados en función de su distancia a la tierra…”

Lo cual es equivocado. El nombre de los días de la semana y su orden proviene de la lejana Babilonia. ¿Pudieron esos sacerdotes, hieráticos en sus altos zigurats, medir la distancia a los planetas?

Aristarco fue el primer hombre en estimar la distancia a un planeta, o, mejor dicho, a lo que en aquellos tiempos se conocía como planeta: el sol y la luna. Pero solo obtuvo proporciones relativas a sus tamaños aparentes y al hacerlo erró por varios ceros. Dice la leyenda que Eratostenes fue el primero en medir el volumen de la Tierra, y Eratostenes decía de sí que era Beta, pues Arquímedes le superaba en todo. La distancia a Venus o a Mercurio, estimada en base a trigonometría cuando su cuadratura, fue estimada por Copérnico en el siglo XVI (aunque este sabio publicó su saber en su lecho de muerte, por temor a las represalias de la Iglesia). El resto, aplicado el telescopio, fue fácil y se basó en paralajes (aunque este último método siempre se usó, y fue uno de los contratiempos del modelo geocéntrico, pues antes del teles no pudo medirse paralaje estelar… y aún después hubo que perfeccionar mucho las lentes y los métodos, ya que las estrellas están inimaginablemente lejos de casa).

Durante algunos meses, Mercurio es el tercer planeta en función a su distancia a la Tierra, pero ¿qué decir de Júpiter intercalado en la semana antes que el Sol?

Aún en los modelos geocéntricos como el de Tycho, Sol orbita a la Tierra detrás de Venus -por supuesto, Júpiter en realidad orbita al Sol a unas 5 UA, es decir 5 x 150.000.000km., y esta cifra, la unidad astronómica, es la distancia Tierra Sol.

Bien, Onfray será brillante como filósofo, no lo voy a cuestionar, pero partiré de su metedura de pata en lo astronómico para contar lo que leí hace muchos años, cuando la astronomía era para mí tan solo otro aspecto maravilloso de la literatura y no una forma de vida.

El libro donde aprendí esto fue de mi viejo; me lo regaló pocos días antes de morir:

Tomá, me dijo, vos harás mejor uso de él que yo.

Mi padre, amigos, amigas, sabía de todo. Solo no supo hacer por entero felices a los suyos en su compañía pero es algo que todo hijo comprende y perdona puesto que muchos seres humanos nos debatimos en un maelstrom, y así salen las cosas.

Escrito por Cecilia Payne, la primera científica en proponer la constitución química de las estrellas -aunque la historia guarda este privilegio para el que fuera su amigo, Arthur Eddington. Su tesis de doctorado fue elogiada como “indudablemente la tesis doctoral en Astronomía más brillante de la historia” -, Introducción a la astronomía es un deleite para el aficionado.

En él se lee algo como esto: se suponía que las horas del día estaban regidas por los dioses del cielo. Los babilonios no sabía su distancia a la Tierra pero sí conocían su periodo de traslación. Los dioses cumplen su periodo sidéreo en el orden que sigue:

Saturno, dios del tiempo;
Júpiter, dios del rayo;
Marte, dios de la guerra;
Sol, dios de la vida;
Venus, dios del amor carnal;
Mercurio, dios del comercio;
Luna, diosa de la maternidad.

Si ahora ordenamos el culto a ellos sobre un patrón de 24 horas tenemos:

Día primero:
Horas         1       2       3       4       5       6       7       8       9
Dioses       sat     jup    mar   sol    ven   mer   lun    sat     jup
Hs     10     11     12     13     14     15     16     17     18     19
Ds     mar   sol    ven   mer   lun    sat     jup    mar   sol    ven
Hs     20     21     22     23     24    
Ds     mer   lun    sat     jup    mar
Día segundo:
Hs                                                    1       2       3       4       5
Ds                                                    sol    ven   mer   lun    sat

Y acá se ve cómo una serie de 7 días distribuida sobre una de 24 horas produce un lógico desfasaje, el cual genera horas primas con diversos dioses para adorar. Si te tomás el trabajo de completar el orden, te quedará:

Día 1: Saturno;
día 2: Sol;
día 3: Luna;
día 4: Marte;
día 5: Mercurio;
día 6: Júpiter;
día 7: Venus.

Esta simple sucesión numérica la enseño a mis alumnos de quinto grado y se maravillan con ella. Saturno es 1, Sol es 2 y sigue como arriba se ve, luego:

24 horas divido en 7 dioses = 21 y resto 3.

De modo que en el día posterior al inicio, el dios rector de la primera hora será: 1 + 3 = 4 que equivale a Sol.

El dios rector del tercer día será: 4 + 3 = 7 que equivale a Luna… y así.


Una simpleza, una maravilla dictada por el cielo que todos observamos, cuantificado según el capricho numérico de los hombres de la hermosa Babilonia, la de los jardines. Ojalá Michel Onfray pudiera corregir su Cosmos para futuras ediciones.

jueves, 2 de marzo de 2017

El regalo de cumpleaños

El Eclipse, pequeño regalo del cielo para el cuarto cumpleaños de mi nieto Leónidas.

El pasado 26 de febrero, pese al desastre que asola nuestro país, merced a la enjundia del gobierno actual, sucedió en tiempo y forma el eclipse anular de sol.
Intenté ir al sur (a Camarones) para verlo en su magnitud, pero distintos sucesos me disuadieron. Aun así -y aún no sé por qué, ya que era el cumpleaños de mi nieto Leónidas- a último momento visitamos amigos y parientes en la ciudad mendocina de San Rafael.

Nos alojamos en una pequeña casita prefabricada, muy limpia y provista, y desde su veredita al este observamos y fotografiamos el evento.
La noche anterior, el cielo se mostró cubierto de nubes negras y los relámpagos preanunciaron lo que fue, una lluvia intensa en la madrugada.

El 26 Me desperté a las seis y salté de la cama; en el este lo negro era un bloque pero sobre las siete, con el fulgor del sol aun oculto, se vieron unos claros. El plan era movernos hacia el este, sobre la ruta Monte Coman - San Luís, pero ante lo visto estimamos que no sería necesario. En efecto, sobre las ocho el claro ya era amplio sobre la eclíptica. A las nueve cayó el Migue y, tras pedir encarecido permiso a la dueña del lugar, pudimos compartir unos mates con tostadas y dulce casero -de ciruelas- en la tensa espera del ocultamiento.

Para registro del eclipse dispusimos el telescopio LX90 de 203 mm, diafragma mediante, con la interposición de un filtro Baader de 90mm de diámetro. Sobre la carcasa del tubo montamos una guía y sobre ella el telescopio Coronado SolarMax de 40mm, f10. Este telescopio posee un filtro Ethalon y muestra detalles de fotosfera y cromosfera. En contadas ocasiones hemos podido ver prominencias y eyecciones que largo ingresan en la región coronal, aunque su temperatura es mucho menor que el plasma que le da sustancia a aquella.

Así dispuestos los equipos, montamos la cámara Canon sobre el Coronado y tomamos una serie de fotos en Ha. Con el filtro Baader sobre el catadióptrico alternamos en visual y en fotos con la cámara DSI y, luego, con la Canon.
Registramos momentos en que las nubes llegaron a oscurecer por completo al sol, pero estas fluían llevadas por el viento de modo que solo debíamos esperar a un abra para continuar.
Obtuvimos la serie completa, y pronto fuimos presurosos a la pc para tener noticia del evento en la latitud mayor. Vi imágenes magníficas logradas por conocidos y amigos que sin meandros se treparon hasta allá.

En todo momento pensé en mi nieto, en su cumpleaños, en los vericuetos de mi mente que me habían llevado tan lejos de su cumpleaños. Sé que él también observó el eclipse por medio de una caja provista con un filtro nro 14 de máscara de soldar.
Cuando volví, al cabo de horas que pasamos en la plaza, hamacándole, llevándolo por todo el pueblo de parque en parque, una vez que, exhaustos, compramos yogures y nos fuimos a llenar la panza, Leónidas me preguntó:

Abuelo, por qué no venías…


Porque fui a Mendoza, mentí.





Seres Luminosos


domingo, 26 de febrero de 2017

Eclipse, desde San Rafael, Mendoza.

Eclipse, desde San Rafael, Mendoza, con el Migue y la Moni. 
Cumpleaños de Leónidas.

Desde San Rafael pude tirar fotos durante el eclipse, estuvo nublado, llovió mucho la noche previa, abrió sobre las 7 el cielo, en el este, y luego pasaron nubes espesas toda la mañana.
Compartimos el evento con Miguel y Mónica, amigo y compañera, entre mates, patadas al trípode, desenfoques y otras yerbas.
En Chabás, mi nieto cumplió 4 soles.
Feliz cumple, Leónidas.






miércoles, 15 de febrero de 2017

Constelaciones zodiacales visibles en febrero y marzo: Tauro

Estrellas de una noche de verano… que toca a su fin.
Brevísimo manual de observación nocturna del cielo.
Hemisferio sur (-33°)

Constelaciones zodiacales visibles en febrero y marzo:
Tauro
Relativamente fácil de distinguir es la constelación Toro o Tauro. Una estrella color naranja, llamada Aldebarán, es su principal luz y representa el ojo colérico de la bestia mitológica.

Tauro resume en una figura dos historias griegas. 
La primera: la personificación elegida por Zeus para seducir a Pasifae; la segunda: el Minotauro o Toro de Creta, encerrado por el rey Minos en un laberinto construido por Dédalo –Minotauro es el monstruoso hijo nacido del adulterio cometido por la reina Pasifae con el supremo Zeus. Hay muchas versiones de esta leyenda y todas son interesantes pero a mi criterio el drama Los Reyes, escrito por Cortazar, es, lejos, la mejor.

Por casualidad, vivimos en una época en la que el asterismo que forman las Tres Marías en el Cinturón de Orión sirve de guía para dar con varios astros. Si partimos de la recta que forman:

Hacia el E, daremos con Aldebarán, color naranja, la estrella ojo del Toro;

Hacia el este, destaca Sirio, blanca, la estrella Perro en la constelación Can Mayor;

Hacia el sur (arriba) brilla Rigel, gigante azul, el pie de Orión.

Hacia el Norte (abajo) toparemos con Betelgeuse, gigante roja, el hombro de Orión.

Entonces, para hallar Aldebarán y por ende con el centro de Tauro hay que continuar con la vista -hacia el oeste- la recta imaginaria creada por las estrellas Alnitak, Alnilam, Mintaka, que forman el cinturón de Orión (nombradas de E a O).

Por sobre Aldebarán –y al oeste- veremos unas pocas luces que pronto se multiplican si utilizamos binoculares o telescopio a muy bajos aumentos. Son las Híades, las Llovedoras.

Dentro del cúmulo Híades hay numerosos asterismos, dobles y cadenas de estrellas muy agradables de ver. Este cúmulo abierto es magnífico y enseñorea junto a la estrella mencionada, una gigante naranja, sita a 60 años luz de casa.

Veamos unas cartas generadas con el programa libre Stellarium de la región, sin coordenadas y con grida ecuatorial, la cual explicaré enseguida.


La palabra cúmulo proviene del árabe y significa montón. Los hay abiertos o galácticos y cerrados en función de su densidad estelar; existe una categoría llamada cúmulos globulares, pero su origen quizá sea diverso y los trataré más adelante.

El color de las estrellas indica la temperatura de sus capas externas (en la mayoría de los casos). Pronto hablaremos de ello.

Los aumentos provistos por la combinación de lentes* y el campo de visión, dependen de una función inversa. *o espejos y lentes

El campo bajo visión se escribe por convención con siglas inglesas: FOV.

Continúo con la observación propuesta:

Al oeste y al norte (abajo y a la izquierda) de las Hyades veremos a simple vista un montoncito de estrellas, usual conocidas como las siete cabritas. Estas son las famosas Pléyades o palomas, un cúmulo abierto tan hermoso como el que más. Las pléyades han servido para la elaboración de una osada teoría. En una caverna de España hay un techo pintado. Los trazos tal vez tengan 30.000 años. Hay allí toros y otros bichos de la época y los antiguos científicos pensaban que su dibujo aduce a animismos y otras yerbas, siempre menoscabos de la capacidad ajena. Pero un toro magnífico, con dos grandes cuernos, tiene un montículo pintado arriba y a la derecha. Parecen un número de abejas o algo así. Cuando a la cueva entró un aficionado a la astronomía, dijo: esto no es animismo, amigos, ¡esto es un calendario!

Puntos de vista y su implicancia generacional:

Al referir a la observación que hacemos desde casa dije abajo y a la izquierda, y al hablar de la cueva en la península ibérica dije arriba y a la derecha. No olvidemos que las constelaciones zodiacales se ven invertidas desde ambos hemisferios. Lo mismo pasó cuando dije el pie de Orión, Rigel, arriba de las tres marías. Visto el guerrero desde el hemisferio norte, el pie luce abajo del cinto, como debe ser para un observador boreal.

Esta oposición visual entre los mediomundos (hemisferios) no solo atañe a la verticalidad de las figuras, sino que alcanza a su sentido. Para los amerindios, las estrellas que dibujan a Orión, el Guerrero, el cazador, en el mejor de los casos, forman un telar donde los dioses tejen un poncho para abrigo de los hombres. Fíjese el contraste, en el norte vieron un guerrero, un matador de hombres, en el sur vimos a unos dioses cautos que velan por sus hombres, tejen en verano para abrigarles durante el invierno. No hay registro de dioses tan bienaventurados. Sobre estos pobres indios cayó la furia del dios cristiano, instaurador de la tortura y la culpa.

Para los aficionados que ya quieran hilar más fino, Tauro esconde riquezas en luz y sombra.

Hay dos cúmulos bellos entre las astas del Bicho y al menos una nebulosa notoria bajo el cuerno sur (y este es su nombre babilonio, aunque no lo sabía, al escribirlo): zeta tauri, una doble* eclipsante muy instructiva, ya hablaremos de ella.

La nebulosa de marras es nada menos que el Cangrejo, un remanente de supernova. En catálogos o sistemas de búsqueda automatizada (go-to) figura como M1, es decir el primer objeto del catálogo Messier. Las nebulosas que se forman por el colapso de estrellas –en este caso denominadas supernova, pero hay otras, llamadas nebulosa planetaria, donde la expansión gaseosa es menos abrupta- están formadas por los átomos, plasmas, gases que otrora dieron masa al sol que explotara. En el caso de M1 se sabe por registros de astrónomos chinos y árabes que el evento sucedió en el año 1054. Las nebulosas remanente hoy deben ser buscadas con saña pues se han expandido -y al hacerlo, enfriado-, es decir, ya no radian con ímpetu suficiente como para ser visibles desde nuestra distancia. Mas, al momento de explotar, una supernova puede disminuir su magnitud (aumentar su brillo aparente) varias veces, haciéndose notorias en un segundo allí donde nada se veía. Hay registros de supernova que fueron visibles durante semanas en el cielo diurno, incluso.


Continuará.

Ojo con el telescopio en Peyrano

Ojo con el telescopio en Peyrano
Este miércoles 15 de febrero, desde las 19,30 horas.